
Impulsor del diseño industrial práctico y de estética cuidada, Miguel Milà nos deja este mes de agosto. No lo hace sin habernos regalado durante décadas variedad de diseños y objetos que nos acompañan en nuestros hogares.
Milà se fijaba en lo esencial, tanto como para escribir un libro sobre ello con exacto título, y como para nombrar a sus creaciones con acrónimos o simplemente con el propósito para el que estaban hechos. Muestra de ello son su lámpara TMM, el espantamoscas, la cesta y la mesa MMS entre otros.
Su filosofía en lo que producía era clara: “El buen diseño es el que no molesta”. Milà comenzó a trabajar en tiempos de carestía y eso le hizo ingeniar productos sencillos pero no por ello menos inspiradores. Sus diseños son honestos, cercanos y nada estridentes, no sucumben a modas pasajeras y por ello, son también considerados sostenibles.
Esperamos poder seguir disfrutando de sus creaciones durante muchos años porque “clásico es lo que no se puede hacer mejor”. Ojalá sus palabras se conviertan en un reto e inspiren a próximas generaciones.